Desarrollo infantil: 24-36 meses

Tiempos emocionales

Dos no tienen por qué ser terribles

Entre los 2 y 3 años de edad, tu niño desarrollará habilidades importantes y te mostrará más de su personalidad única. Un suministro constante de nutrientes a lo largo de esta etapa ayudará a impulsar su aprendizaje y proporcionará la energía que necesita para mantenerse activo y alerta. Aprende qué nutrientes son importantes en este momento y cómo asegurarte de obtener los suficientes, incluso cuando estén pasando por una fase delicada.

El desarrollo de tu niño pequeño: 24 a 36 meses de edad

El desarrollo de tu niño continúa a un ritmo rápido entre su segundo y tercer cumpleaños. Está aprendiendo sobre sí mismo y sus relaciones con los demás y el mundo que lo rodea, mientras se vuelve mucho más capaz y confiado físicamente.

Cuando tu niño pequeño tenga 2 años, probablemente podrás saber si es diestro o zurdo. Su preferencia se decidió cuando estaba en el útero, pero puede llevar un tiempo detectarlo, ya que los niños generalmente usan ambas manos por igual cuando son bebés. Usar la mano izquierda es relativamente poco común, con sólo el 7-10% de la población adulta siendo zurda.

Cualquiera que sea la mano que prefiera tu pequeño, a menudo usará su lado dominante para garabatear, patear una pelota y alimentarse. Incluso puede usar su mano preferida para cepillarse los dientes, con un poco de ayuda.

En algún momento entre los 2 y 3 años de edad, puedes notar señales de que tu pequeño está desarrollando las habilidades y el control de la vejiga necesarios para usar el baño solo. Si puede decirte cuándo se mojó o ensució el pañal y comienza a mostrar interés en el inodoro, es posible que desees intentarlo.

Una dieta saludable para el continuo desarrollo infantil

El continuo desarrollo de su pequeño entre los 24 y los 36 meses requiere un suministro constante de nutrientes. El hierro y la vitamina D son dos nutrientes vitales para esta etapa.

El hierro es un mineral que ayuda a transportar oxígeno por todo el cuerpo y contribuye al desarrollo del cerebro de tu pequeño. Se encuentra en altos niveles en la carne, el pescado azul y los huevos, y también está disponible de fuentes vegetales, incluidos los frijoles y las verduras de hoja verde oscuro.

Más del 50% de los infantes menores de 3 años no obtienen la cantidad diaria recomendada de hierro, por lo que todos los padres deben conocer este nutriente vital. Incluso si tu hijo es quisquilloso, trata de alentarlo a que coma al menos un alimento rico en hierro todos los días. Puedes hacer que las carnes ricas en hierro sean fáciles de comer ofreciendo guisos suaves o en rodajas muy finas. La vitamina C ayuda al cuerpo a absorber el hierro, por lo que servir verduras con cada comida o frutas como postre maximizará su ingesta.

Si tu pequeño se niega a comer alimentos ricos en hierro a pesar de tus mejores esfuerzos para animarlo, una leche de crecimiento enriquecida con hierro puede ser una forma más fácil de satisfacer sus necesidades.

La cantidad diaria recomendada de hierro para infantes de 1 a 3 años es de 6,9 ​​mg.

La vitamina D es importante para el desarrollo sano de los huesos; ayuda al cuerpo a absorber calcio y fósforo, que son vitales para los huesos en crecimiento de tu hijo de 2 años.

Las fuentes alimenticias de vitamina D incluyen carne, pescado azul y cereales para el desayuno fortificados. Incluirlos en la dieta de tu hijo de forma regular puede ayudar a aumentar su ingesta.

Muchos infantes no obtienen las cantidades diarias recomendadas de ciertos nutrientes. Es por eso que el Departamento de Salud aconseja que todos los infantes tomen un suplemento diario para aumentar su ingesta de vitaminas A, C y D.

Darle a tu hijo leche de crecimiento es otra buena manera de complementar su dieta; algunas variedades están fortificadas con vitamina D y con otros nutrientes importantes.

Fomentando el desarrollo emocional saludable

Entre los 24 y los 36 meses, tu pequeño se encuentra en una etapa importante de desarrollo emocional. Está aprendiendo acerca de los sentimientos y se está volviendo más empático con los sentimientos de los demás.

A veces, tus emociones pueden ser intensas, lo que puede asustar a un niño. Ocasionalmente, puede experimentar más emoción de la que pueden manejar o comunicar, y esto puede convertirse en rabietas o incluso en morder o patear. Esto le sucede a la mayoría de los infantes en algún momento y la clave es mantener la calma. Las reacciones exageradas pueden hacer que los niños se sientan ansiosos, así que trata de evitar grandes arrebatos: explicar tus propias emociones puede ser una buena manera de calmarte y obtener una perspectiva racional de una situación.

Puedes ayudar a tu niño a aprender a sobrellevar la situación al nombrar sus emociones y hacerle saber que está bien sentir ira, tristeza o frustración. Ser abierta acerca de cuándo sientes emociones similares puede ayudarlos a aprender que todos tienen sentimientos.

Cuando tu niño da un paso atrás en su desarrollo

Los niños pequeños pueden retroceder en su desarrollo de vez en cuando. Puede ser una señal de que están abrumados con la cantidad de desarrollo que están atravesando o puede ser una reacción a un cambio, como la llegada de un nuevo hermano.

Las regresiones normales de un niño pequeño incluyen un niño hablador que vuelve a señalar y llorar todo el tiempo, un caminante capaz que quiere que lo lleven a todas partes y un niño pequeño que aprende a ir al baño de repente tiene más accidentes. No te preocupes, las regresiones son temporales y, con un poco de atención y tiempo adicionales, tu pequeño volverá a encarrilarse.

Las regresiones suelen ser una llamada de consuelo o atención y, por lo general, pasan rápidamente.

La mejor forma de responder a una regresión es reconocer los sentimientos de tu hijo. Haz preguntas para averiguar la causa de sus preocupaciones o el cambio de comportamiento. Es probable que algún tiempo a solas le brinde el consuelo adicional que tu pequeño necesita para sentirse de nuevo como siempre.

SIGUIENTES PASOS

Aumenta la ingesta de nutrientes esenciales de tu pequeño con los siguientes alimentos:

Para el hierro

  • Hamburguesas caseras
  • Frittata de espinacas y brócoli
  • Huevos revueltos con salchichas
  • Frijoles horneados en pan tostado

Para la vitamina D

  • Ensalada de atún sobre papa asada
  • Rodajas de huevo duro
  • Sardinas en salsa de tomate, trituradas y mezcladas con espaguetis

Revisado por última vez: 26 de agosto del 2014

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